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Suenan los pianos: Jóvenes virtuosos argentinos sub 13

Música Académica, Noticias

En marzo de 2025, el ciclo Suenan los pianos tuvo su cierre con el concierto Jóvenes virtuosos argentinos sub 13. Ulises Damián Belén, Matías Iru Cho, Facundo Ledesma y Ana Paula Rodríguez Núñez, pianistas de entre 10 y 13 años que ya se hacen notar dentro del ámbito académico argentino, presentaron un recorrido desde Bartók y Ravel hasta Beethoven, Schubert, Chopin, Debussy y Khachaturian, alternando obras solistas y piezas a cuatro manos.

El programa comenzó con el tercer volumen de Mikrokosmos (Bartók), y la Pavane de Ma mère, l’oye (Ravel), ambas en versión para piano a cuatro manos, puso en primer plano uno de los ejes del concierto: el trabajo compartido y la escucha mutua. “Cuando tengo que tocar a cuatro manos tengo que estar muy conectado con Ulises y Ulises conmigo, para que la obra salga linda”, explicó Ledesma, que también destacó la experiencia como un desafío distinto al del repertorio solista.

Esa misma idea atravesó la participación de Ana Paula Rodríguez Núñez y Matías Iru Cho en la Petite Suite de Debussy. Ana Paula señaló la diferencia entre ambos formatos: cuando toca sola siente “mucha libertad de expresarse”, mientras que a cuatro manos la prioridad pasa por “estar atento al otro”. Matías coincidió: “hay que escuchar al otro”, algo que exige un nivel adicional de concentración.

En los pasajes solistas, cada intérprete expuso un perfil propio. Ana Paula Rodríguez Núñez presentó la Sonata en fa menor, op. 2 n.º 1, de Beethoven, obra que, según contó, estudió primero de manera autónoma y luego junto a su maestro José Luis Juri. “Me genera mucha intensidad, y por momentos reposo. Como Beethoven: está tranquilo y de repente se enoja. Siempre me gustó eso en él”, explicó, en una descripción que también dio cuenta de su lectura expresiva del compositor.

Facundo Ledesma abordó un repertorio que incluyó Beethoven, Schumann y Debussy, seleccionado junto a su profesor Federico Wilman. Destacó especialmente Träumerei, de Schumann: “Es una pieza muy hermosa, cuando la interpreto me hace sentir diferente”. Para él, este concierto fue “el más importante” de su recorrido hasta ahora y una instancia clave para seguir trabajando y mejorando su nivel pianístico.

Matías Iru Cho, por su parte, se presentó con dos impromptus de Schubert. Contó que se siente identificado con el compositor por su carácter sensible y reservado, y que en escena logra algo poco habitual: “No siento nervios por tocar las notas correctas, sino que puedo disfrutar el concierto como si fuera parte del público”. Para Matías, la disciplina es un punto central del trabajo musical: sin una práctica constante, dijo, no es posible alcanzar los objetivos interpretativos.

Ulises Damián Belén cerró su participación solista con obras de Chopin y la Toccata de Khachaturian, una pieza que definió como compleja desde la lectura, aunque abordable desde lo técnico con estudio y método. Sobre Chopin, subrayó la importancia del contrapunto y de las voces internas, en línea con la tradición bachiana que el propio compositor reivindicaba. A futuro, Ulises se inclina por profundizar en Beethoven, atraído por la diversidad de sus períodos: “Es un compositor con muchos rasgos distintos para explotar”.

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