Fotografía: Gustavo Di Mario Tercer tiempo
En el umbral de una nueva edición del Mundial de Fútbol, Tercer tiempo es una exhibición de fotografías que se adentra en la dimensión íntima y afectiva del universo futbolístico.
Al poner el foco en aquello que sucede más allá del partido, la muestra se sumerge en la vida cotidiana de los jugadores: los entrenamientos, el vestuario, las pensiones, los festejos y las derrotas, así como en la presencia constante de la hinchada.
A través de la mirada de cinco artistas en diferentes momentos históricos, Tercer tiempo da cuenta de los cambios y las persistencias en la cultura futbolística, reivindicando este deporte como un espacio de encuentro, amistad y construcción colectiva.
Artistas
Gustavo Di Mario / Pepe Fernández / Carlos Herrera / Ezequiel Suranyi / Silvio Zuccheri
Curaduría
Francisco Medail
La exhibición puede visitarse a partir de su inauguración, el 20 de marzo a las 18 h, de miércoles a domingos de 14 a 20 h. No se requiere reserva previa de entradas.
Texto curatorial
Por Francisco Medail
Mira a cámara con sonrisa de campeón. Sus compañeros, detrás, desenfocados o en movimiento, festejan, se cambian, hacen chistes. Ahí nomás, en las duchas, otros dos se abrazan después de haber ganado el campeonato, un abrazo más distendido que el que se dieron al momento del gol. Al fondo, en la pileta, el capitán pone su autógrafo sobre una pelota mientras otro empina la botella y le da un trago. La celebración es uno de los tantos momentos que quedan fuera de escena para quienes el fútbol es apenas un espectáculo que se mira por televisión. Momentos fuera de campo en sentido literal, porque suceden en otro espacio que no es aquel donde se disputa el partido; momentos fuera de tiempo, porque transcurren más allá de los noventa minutos reglamentarios.
Tercer tiempo propone un acercamiento a la vida cotidiana de los jugadores: los entrenamientos, el vestuario, las pensiones, los festejos y también las derrotas. Las fotografías de esta exhibición construyen una mirada intimista, que pone en primer plano aquello que sostiene al juego: los vínculos, los cuerpos cansados, las bromas, los silencios, la espera. Lo que ocurre fuera del rectángulo de juego aparece aquí como una zona fundamental, donde el fútbol se revela en su dimensión humana y afectiva.
En ese universo cerrado y varonil, atravesado por códigos y formas de convivencia heredada, el fútbol despliega una potencia que excede largamente lo deportivo. Las fotografías intramuros dialogan con la imagen de la hinchada, ese otro cuerpo colectivo que empuja, acompaña y sostiene la pasión desde la tribuna. Entre la intimidad del vestuario y la multitud que canta se traza una misma energía: la del juego como experiencia compartida, como espacio de pertenencia y construcción de identidad. Tercer tiempo señala los cambios y las persistencias en la cultura futbolística, ya sea en primera división o en los clubes de barrio, y, en el año del Mundial, reivindica este deporte como territorio donde todavía es posible el encuentro, la amistad y la celebración común.
Gustavo Di Mario nació en 1969 en Morón, provincia de Buenos Aires. Fotógrafo autodidacta, trascendió el oficio para situarse en el terreno de la investigación artística y autoral. Su trabajo se caracteriza por una profunda exploración de la identidad y el territorio, elementos que cobran vida en proyectos editoriales de gran relevancia como Potrero (2012) –ensayo visual sobre el fútbol barrial que fue distinguido por PHOTOEspaña–, Body polytics (2009) e Interior (2011).
La mirada de Di Mario se extiende a la gestión y el pensamiento visual, habiendo ejercido como director y creador de plataformas de vanguardia como la revista virtual El Plumero y la publicación Lunfarda. Asimismo, su compromiso con la memoria fotográfica se manifestó en su labor de curaduría para la recuperación, en 2017, del archivo del fotógrafo paraguayo Tiburcio González Rojas.
A lo largo de más de tres décadas de actividad, ha participado en exhibiciones fundamentales para la narrativa del arte contemporáneo, como la muestra Photography in Argentina, 1850-2010 en el Getty Museum y su posterior itinerancia en la Fundación Proa.
Su obra integra las colecciones permanentes de espacios como el J. Paul Getty Museum en Los Ángeles, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y el Palacio Dionisi en Córdoba.
Su presencia es recurrente en los circuitos de ferias nacionales e internacionales, como ArteBA, BAPhoto y la Material Art Fair en México. Desde sus tempranas exposiciones en el Centro Cultural Rojas hasta sus recientes proyectos con Editorial Rodeo en 2025, Di Mario ha mantenido una coherencia artística que lo posiciona como un observador agudo de la realidad, capaz de transformar lo cotidiano en un documento estético de alto valor patrimonial.
Pepe Fernández nació en 1928 en la Ciudad de Buenos Aires. Es pianista, cronista y fotógrafo de la “generación de oro” argentina en París.
Oriundo del barrio de Flores, desde niño desarrolló interés por la lectura y la música clásica. A mediados de la década de 1940, entabló amistades con figuras como Silvina Ocampo, María Elena Walsh, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges. En 1954, se trasladó a París donde convivió con la vanguardia argentina en el exilio: Julio Cortázar, Alberto Greco y Lalo Schiffrin.
A partir de 1970 encontró su lenguaje definitivo: la fotografía. Lo que comenzó como un registro de amigos se convirtió en una obra documental invaluable. Se transformó en el "retratista oficial" de los grandes: desde Borges y Silvina Ocampo, pasando por Astor Piazzolla e Italo Calvino, hasta Guillermo Vilas y Carlos Monzón. Su estilo se caracterizó por la naturalidad de la luz de los cafés, las calles de París o la intimidad de las charlas; nunca utilizó estudios.
Inmortalizado por María Elena Walsh en la famosa Zamba para Pepe, Fernández vivió sus últimos años transcribiendo sus diarios y cartas, consciente de haber sido testigo y parte de una era irrepetible.
Falleció el 14 de julio de 2006 en París. Su legado físico –un archivo de más de 50.000 negativos– permanece como el álbum familiar de la inteligencia argentina del siglo XX, rescatado y preservado hoy por su sobrina.
Carlos Herrera nació en 1976 en Rosario, Santa Fe. Durante su adolescencia tomó clases de pintura con los maestros litoraleños Raúl Domínguez y Ambrosio Gatti. Entre 1998 y 1999 realizó talleres dependientes de la Facultad de Humanidades y Arte en la Universidad Nacional de Rosario.
Sus proyectos son de características intimistas y se manifiestan en la construcción de instalaciones, documentación en video y audio, fotografía, escultura y acciones. La muerte, el tiempo, la locura, lo sexual, el silencio y la desaparición son temas usuales en el devenir de sus obras de la última década.
Desde el 2000 realiza muestras individuales y colectivas, tanto en Argentina como en el exterior. En 2009 expuso individualmente una extensa edición de fotografías titulada Temperatura Perfecta en el Centro Cultural Ricardo Rojas de Buenos Aires. En 2010 y 2011, formó parte de Beca Kuitca UTDT. En 2011 obtuvo el Primer Premio Petrobras arteBA con Autorretrato sobre mi muerte y representó a la Argentina en la Bienal de Estambul.
Una constante de su obra es la creación de móviles, marionetas y objetos producidos con sobrantes de alimentos secos y fragmentos de ropa usada de sus amigos, de sus amores y de él mismo. En 2014 presentó esta serie, denominada Ingrávido, en el Centro Cultural Haroldo Conti de Buenos Aires.
En 2017 presentó Vos arrodillado, una acción de cuatro horas que indaga sobre las necesidades elementales, alimento y servicio, en el Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario, y formó parte de la muestra El ejercicio de las cosas: Saber sin mí, en La Tabacalera, Madrid. En 2018 integró con Ingrávido la muestra colectiva titulada Democracia en obra, en el actual Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento - Palacio Libertad.
En 2020 realizó su muestra individual Deshuesado en Ruth Benzacar, y en 2023 expuso parte de las obras de Deshuesado en un solo show en Art Basel Miami.
En 2024 formó parte de la muestra Cuánto pesa el amor, curada por Daniel Fisher, en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, y de la muestra Histórias LGBTQIA+, curada por Adriano Pedrosa. Además, realizó la exhibición individual Imágenes de mi pan, en Ruth Benzacar. Un repertorio de esculturas, objetos y acciones tituladas Ave Miseria abren paso a sus estudios actuales en mentalismo, clarividencia y control mental.
Ezequiel Suranyi nació en 1979 en Buenos Aires. Es fotógrafo y curador, formado en Artes y Diseño en la Central Saint Martins de Londres. Realizó clínica de obra con Alberto Goldenstein, Juergen Teller, Uriel Orlow y Anne Tallentire.
Participó de numerosas exhibiciones colectivas e individuales en Argentina, Inglaterra y Alemania. Vive y trabaja en Buenos Aires.
Silvio Zuccheri nació en 1943 en Berisso, provincia de Buenos Aires. Inició su vínculo con la fotografía a fines de la década del sesenta. Se formó en Arquitectura y en Cine en la Universidad Nacional de La Plata y comenzó su recorrido profesional integrando el Foto Club de La Plata y colaborando con la revista deportiva Goles.
Entre 1976 y 1981 se desempeñó como fotoperiodista en la Editorial Atlántida, realizando coberturas para publicaciones emblemáticas como Gente, Para Ti, El Gráfico y Billiken, donde consolidó su formación en iluminación de estudio.
En 1982 fue socio fundador de la agencia fotoperiodística Agencia ILA (Imagen Latinoamericana), desde donde cubrió la vida política argentina y trabajó como corresponsal para agencias internacionales como Gamma Press y Sipa Press.
Desarrolló una extensa labor como fotógrafo independiente, publicando en medios nacionales e internacionales, como Time, Newsweek, Paris Match, Veja y Le Figaro. Además, realizó producciones editoriales, institucionales y publicitarias.
Trabajó de manera sostenida para el diario Clarín, donde durante diez años fotografió gastronomía y contenidos editoriales, y para el diario La Nación, con producciones vinculadas a retrato, objetos, gastronomía y decoración.
Desde 1994 desarrolla una intensa tarea docente, dictando cátedras de Fotoperiodismo, Lenguaje y relato fotográfico e Iluminación en estudio en instituciones especializadas, así como talleres propios.
En 2018 inició un profundo proceso de revisión y edición de su archivo. Durante la pandemia de COVID-19, comenzó la digitalización de negativos en blanco y negro y diapositivas color, tarea que continúa en la actualidad.
Su trabajo reciente combina producción editorial, fotografía de encargo y proyectos personales, con una mirada atenta a los gestos, los objetos y los espacios, entendiendo la fotografía como una forma de relato visual, disparador de la memoria.