Geovany no quiere ser Rambo: un documental en proceso. Proyección y conversatorio con Alfredo Srur y Geovany Tabarez Ruiz
Como parte de las activaciones de la exhibición Geovany no quiere ser Rambo, se realiza una proyección y un conversatorio con Alfredo Srur y Geovany Tabarez Ruiz.
En 2001, Alfredo Srur fotografió durante varias semanas la vida de Geovany Tabarez Ruiz en Medellín, cuando era líder de la pandilla Los Rambos y la ciudad atravesaba uno de los períodos más violentos de su historia.
Durante los años siguientes, el vínculo entre ambos continuó a distancia a través de conversaciones telefónicas, cartas y preguntas sobre el amor, la muerte, la amistad, la infancia y la vida. En 2017, Srur regresó a Medellín para reencontrarse con Geovany y realizar un documental sobre su historia y sobre la relación construida a lo largo de más de quince años. El documental nunca llegó a terminarse.
Por primera vez, el público podrá ver un corte en proceso de ese material, construido a partir de fotografías de 2001, registros audiovisuales realizados en Medellín en 2017, conversaciones y testimonios que recorren los años transcurridos entre ambos viajes, y las cartas que Geovany escribió en 2010.
Luego de la proyección, Geovany y Alfredo Srur conversarán con el público sobre las imágenes, la historia detrás de ellas y el proceso de construcción de una obra que, veinticinco años después de su comienzo, continúa transformándose.
La propuesta no requiere reserva de entradas: la participación es por orden de llegada, en función de la capacidad del espacio.
Alfredo Srur nació en 1977 en Buenos Aires. Fotógrafo, artista visual e investigador, inició su carrera en 1995 como asistente de locaciones en el film Evita, de Alan Parker, y se formó en cinematografía en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).
Su obra se desarrolla a partir de la experiencia personal como forma de conocimiento, articulando imagen, memoria y territorio. A través de ensayos de largo aliento, su práctica combina distintos registros y lenguajes –fotografía, escritura y video– para explorar contextos atravesados por tensiones históricas, sociales y culturales.
En proyectos como Familias (1999-2001), Geovany no quiere ser Rambo (2001), Heridas (2002-2021), Ciudades del Este (2008) y Zona Sur (2009-2014), desarrolló investigaciones visuales centradas en el tiempo y las huellas que los contextos extremos dejan en las personas. Obras suyas han sido exhibidas en América y Europa, y forman parte de colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales.
Fue finalista del Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano de la Fundación Gabriel García Márquez y recibió becas del Fondo Nacional de las Artes, Avina (Brasil) y del Fondo Metropolitano de Cultura.
En 2013, Srur fundó, y desde entonces dirige, la Fundación CIFHA (Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino), dedicada a la preservación, investigación y difusión del patrimonio fotográfico. La institución conserva más de trescientos fondos y colecciones desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad y ha recibido reconocimientos de la UNESCO (MoWLAC), la British Library y la UCLA.
Geovany Tabarez Ruiz nació en 1975 en Colombia. Creció en una familia campesina y fue desplazado de niño después de que las milicias asesinaran a su abuelo. Durante parte de su infancia vivió en el circo ambulante de sus tíos, donde aprendió técnicas de clown y acrobacia. Llegó luego a Medellín y atravesó su adolescencia durante el apogeo del poder de Pablo Escobar, en uno de los períodos más violentos de la historia reciente de Colombia.
Aprendió el oficio de zapatero, pero la guerra interrumpió su proyecto de vida. A comienzos de la década de 2000, se convirtió en líder de Los Rambos, una pandilla cuyo fundador, conocido como Rambo, había sido jefe de sicarios de Escobar. Sobrevivió a la muerte de numerosos amigos y familiares y, tras abandonar la violencia armada, dejó el barrio y comenzó a reconstruir su vida.
Antes de regresar a Medellín, trabajó como recolector de café en una finca rural bajo control paramilitar. Allí, en condiciones de extrema precariedad, estuvo al borde de la muerte en varias ocasiones. Hoy, Geovany tiene cuatro hijas y un hijo, está alejado de la violencia y reconstruye su vida junto a sus afectos.