Densidad orgánica mutante
Densidad orgánica mutante es la primera exhibición individual en una institución pública de Manuel A. Fernández. Con texto de sala de Fernanda Alarcón, la muestra presenta obras realizadas a partir de material de archivo y de revistas de las décadas de 1960 y 1970 en las que cuerpo y paisaje se hibridan, creando nuevas criaturas sumergidas en un contexto temporal incierto.
Fernández trabaja con temporalidades múltiples a través de la fotografía, activando archivos para imaginar escenarios ficcionales y futuros posibles. Con elementos similares, pero dispuestos siempre de modos nuevos, su obra transita la frontera entre lo real y lo imaginado abriendo una nueva dimensión narrativa. Mutación y misterio se proyectan en la imaginación y generan visiones de extrañamiento protagonizadas por formas blandas cargadas de vitalidad en potencia.
La exhibición puede visitarse a partir de su inauguración, el 20 de marzo a las 18 h, de miércoles a domingos de 14 a 20 h. No se requiere reserva previa de entradas.
Mitologías de la piel y el artificio
Por Fernanda Alarcón
Los collages de Manuel A. Fernández dan vida a una singular mitología de seres compuestos por piel y artificio. A través de un dedicado rescate de archivos y revistas de las décadas de 1960 y 1970, estas piezas difuminan la frontera entre lo natural y lo monstruoso. Son proyecciones de mundos posibles donde la anatomía humana y el paisaje geográfico se hibridan para fundar nuevas criaturas. Cada obra propone un ejercicio de imaginación política y visual: una invitación a descubrir realidades donde la convivencia entre el cuerpo y el entorno se transforma en una inquietante existencia compartida.
Frente a cada pieza nos encontramos con elementos similares dispuestos de modos nuevos –siempre novedosos, escalofriantes, inciertos o graciosos–. Nos interpelan desde una densidad extraña: ¿son acaso invasores biológicos que viajan por el cosmos para robarnos el lugar, o huevos misteriosos que incuban nuestro temor contemporáneo a ser reducidos a simples datos? Hay allí una densidad que nos interpela. Si la densidad es la propiedad que relaciona la masa con el volumen, aquí esa masa es la memoria material de las imágenes y el volumen es el espacio de nuestra propia percepción. Esta densidad orgánica nos busca para realizarse y mutar. Como los “usurpadores de cuerpos” que el cine de ciencia ficción ha sabido materializar, estas formas necesitan del espectador para cobrar un efecto de realidad; se dejan transformar por nuestro deseo de encantamiento mientras, simultáneamente, transforman nuestra manera de ver.
La fotografía funciona aquí como un puente hacia la especulación sobre el tiempo. Al intervenir el archivo, la linealidad cronológica se fractura para crear una dimensión suspendida; un umbral donde el pasado y el futuro convergen en un presente perpetuo. Emerge una vida mutante que traza su continuidad de una obra a otra, invitándonos no solo a mirar, sino a participar activamente del montaje. Se nos convoca a ensamblar nuestra propia película, una narrativa accidental o aleatoria —no hay otra forma de entrar en este juego— y a abrazar la mutación desde la curiosidad de una materia que vibra.
Estos pequeños y multiformes seres proponen un pacto tan hermoso como enigmático: cuanto mejor se cultive la atención sobre el artificio, más auténtica será la vivencia. Son modos de entrar en un flujo de configuraciones inestables; una vida nómade que circula de una forma a otra, multiplicándose como una semilla que crece lejos de la planta original. Quizá la invitación final sea la de volverse irreconocibles, refugiados en un capullo de formas y misterios, recuperando esa propiedad de los cuerpos que nunca se separan del todo de su infancia.
Manuel A. Fernández nació en 1976 en Buenos Aires. Participó de talleres y clínicas con Gabriel Valansi, Rosana Schoijett, Carla Barbero, Javier Villa y Diana Aisenberg, entre otros.
Recibió distinciones en los concursos de Metrovías, Fundación Lebensohn, Museo Caraffa, Fundación Klemm, Banco Nación y Arte X Arte, en el Premio RFI-Radio Cultura al fomento de las artes, en el Concurso Nacional de Artes Visuales UADE y en el XVI Salón Nacional de Arte Contemporáneo de Tucumán.
Obtuvo en 2014 el primer premio de Fotografía en el Salón Nacional de Artes Visuales; en 2021, el primer premio en el 51.º Salón de Artes Visuales Félix Amador, y, en 2022, el Premio Estímulo Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe del 99.º Salón de Santa Fe, junto a Nicolas Martella.
Trabajó como curador en muestras colectivas e individuales de pintura y fotografía, en espacios como Observatorio Atelier, Alimentación General, Convoi, FoLa y el Centro Cultural Recoleta.
Desde 2018 se desempeña como docente de la licenciatura en Fotografía de la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).


