Beethoven y Chaikovski, por la Orquesta Sinfónica Nacional

Bajo la batuta del director invitado Alejandro Carreño, la Orquesta Sinfónica Nacional presenta un programa con obras de Beethoven y Chaikovski.

El concierto será transmitido en vivo por nuestra radio online.


Programa

Piotr I. Chaikovski (1840-1893)
Serenata para cuerdas en do mayor, op. 48

I. Pezzo in forma di sonatina
II. Waltzer
III. Élégie
IV. Finale (Tema russo)

Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Sinfonía n.º 7 en la mayor, op. 92

I. Poco sostenuto - Vivace
II. Allegretto
III. Presto
IV. Allegro con brio


Reserva de entradas

La actividad es gratuita y requiere entradas. La reserva previa se podrá gestionar de manera virtual en esta publicación a partir de dos días antes del día de la actividad correspondiente, a las 14 h, hasta agotar el cupo disponible. Podrán solicitarse hasta dos entradas por persona (inclusive menores de edad, que en todos los casos deberán ingresar en compañía de un adulto). Cuando el cupo para la actividad se alcance quedará deshabilitada la opción de completar el formulario.

Completado el formulario, el público deberá presentarse el día de la actividad, a partir de las 14 h y hasta el horario de inicio de la función, en la boletería (mostradores de planta baja), para retirar las entradas físicas con las cuales acceder a la sala.

Por otra parte, habrá un cupo de entradas que se entregarán de modo presencial en la boletería, el mismo día de la actividad desde las 14 h. Estas entradas se habilitan hasta agotar la capacidad de la sala.

Por consultas sobre entradas e ingresos, escribir a: [email protected]

 

Viernes 4 de septiembre, 20 h

Reservas

 


Acerca de las obras del programa

Compuesta durante un verano transcurrido en Ucrania, la Serenata para cuerdas, op. 48, es una auténtica síntesis de las virtudes creativas de Chaikovski: el cuidado de la escritura, su apego a las estructuras clásicas, su talento para la melodía y su capacidad para estilizar los aires de su tierra.

En una carta dirigida a su enigmática mecenas Nadezhda von Meck, Chaikovski revelaba que el primer movimiento era un homenaje explícito a su amado Mozart y que estaría satisfecho de saber que en algún punto se había aproximado a su modelo. Detrás de ese equilibrio clásico está, por supuesto, la expresión apasionada que es su sello inconfundible. El segundo movimiento, un vals en el mejor estilo europeo, deja paso a una Elegía, en la que se combinan sencillez, melancolía y, nuevamente, la más profunda expresión, por medio de una serie de recursos musicales que parece inagotable: con solo cinco líneas de cuerdas, el compositor puede crear un auténtico tejido orquestal digno de sus mayores creaciones.

El último movimiento está basado en temas rusos: después de una introducción lenta, un típico ritmo de danza se adueña del conjunto, sobre dos ideas musicales complementarias. Pero, para el final, Chaikovski tiene reservada una sorpresa: cuando todo hace suponer que la obra terminará en este clima festivo, irrumpe de nuevo el tema apasionado y solemne del primer movimiento, para combinarse con el material anterior. Con este efecto dramático concluye una de las obras más representativas de un genio cuya figura no deja de despertar admiración.

Por su parte, la séptima sinfonía de Beethoven, escrita entre 1811 y 1812, fue una de las composiciones que más éxito tuvieron en vida de su autor; se trata, efectivamente, de una obra maestra en la que se conjugan la sólida arquitectura musical y la expresión genuina.

En el final del período medio de su creación y después de varios éxitos como compositor que ayudaron a apuntalar su siempre cambiante ánimo, la sinfonía contiene una vivacidad sorprendente, y su carácter inspiró la famosa frase de Richard Wagner, quien la definió como una verdadera “apoteosis de la danza”.

El primer movimiento abre con una introducción lenta y majestuosa, marcada como Poco sostenuto, en la que el tutti de la orquesta (es decir, el conjunto de todos los instrumentos) se va alternando con solos de las maderas, que construyen un tejido propio; esta introducción se transforma en una nota repetida (mi) que lleva al tema principal, de carácter danzante, que se va desarrollando hasta consolidarse.

El segundo movimiento, Allegretto, es tan fascinante como misterioso. En base a su procedimiento favorito, la variación, Beethoven va construyendo una sucesión hipnótica, pero no en torno a una melodía, como es habitual, sino a partir de una sucesión armónica sobre la que se despliega un contrapunto de gran belleza. Después de una sección central en modo mayor que distiende la obsesión del ritmo principal, se vuelve al clima grave y serio del comienzo, para cerrar con el mismo acorde de las maderas con el que se inició. El tercer movimiento, marcado Presto, alterna una sección rápida con otra lenta y ceremoniosa, posiblemente basada en un canto de peregrinos.

Varios expertos han señalado que una de las influencias directas en el carácter danzable de los temas de esta sinfonía fue la colección de melodías folklóricas de las islas británicas que Beethoven arregló a pedido de un editor, en el mismo período en el que componía la séptima sinfonía. Esto es más que evidente en el último movimiento (Allegro con brio), cuyo tema principal tiene enormes similitudes con la canción “Save me from the grave and wise”, perteneciente a las Doce canciones irlandesas arregladas por Beethoven (catalogadas bajo el número WoO 154).

Luego de la aparición de un tema que contrasta con el anterior, se desarrolla este material con una fuerza arrolladora. Pocas obras en la historia de la música habían alcanzado la potencia de este movimiento, que avanza sin descanso hacia un final espectacular. Con un estilo y una paleta de recursos tan consolidados como revolucionarios, Beethoven logra, una vez más, romper el molde y crear un monumento que será un hito para su tiempo y para las futuras generaciones.

Fecha

4 septiembre 2026

Hora

20:00

Ubicación

Sala Argentina
Transmisión por radio online
Categoría