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Dalia Gutmann: “Voy a presentar una propuesta diferente a lo que vengo haciendo en teatro”

Noticias, Teatro

La reconocida actriz Dalia Gutmann se mantiene hiperactiva. A sus unipersonales sumó una nueva faceta: coordinará el ciclo dedicado a las mujeres y el humor que se realizará en el Palacio Libertad durante el fin de semana que va del 28 al 30 de mayo, a la 20 h, en la Sala Argentina.

Para la primera fecha, el viernes 28, convocó a la artista uruguaya Lea Bensasson, con una destacada trayectoria como cantante y gestora cultural, quien se revela también como una notable humorista en la obra Mi gran casamiento hebreo. En la segunda propuesta, el sábado 29, la actriz Julieta Otero presentará No me acuerdo las cosas. Concierto Menopáusico, sobre la “niebla mental”, según anuncia, que llega con la menopausia. Por último, el domingo 30 será la propia Gutmann quien presente Menjunje, que cruza humor con el rol de la mujer en la Argentina de los últimos años.

Reunidas para esta entrevista, las tres hablan de lo que significa ser mujer, de la vocación y los mandatos, y de los puntos en común entre ellas. La charla, por supuesto, es un paso de comedia entre tres artistas de raza.

¿Cómo surge la idea de este ciclo?

Dalia Gutmann (DG): Con Juli (Otero) nos conocemos hace muchos años, con Lea (Bensasson) no hace tanto, pero a las tres nos gusta mucho el humor. Ese fue el disparador. Con Lea nos conocimos casualmente en un evento, siendo las dos oradoras: ella hablaba de lo difícil que es cumplir con el mandato familiar y de lo que significa el deseo, y me parece ambas cosas son cruciales para las mujeres de nuestra generación que no estaban tan habilitadas como ahora. Fue un gran tema dedicarnos a nuestras pasiones. Cada una tiene su historia personal, pero las tres nos dedicamos a lo que realmente nos gusta.

Lea Bensasson (LB): Yo no vengo de la comedia, pero tuvimos un encuentro casual con Dalia en Montevideo en un evento, donde las dos éramos speakers. Ella me vio haciendo comedia, que no hago habitualmente, y me dio mucho impulso para desarrollar algo más extenso. Así nació este espectáculo que presentaré, titulado Mi gran casamiento hebreo. A su vez, Dalia está llevando adelante un emprendimiento como productora, que es Chiaku Producciones, que impulsa el encuentro de las mujeres y la risa. Y me parece que esta unión entre nosotras tiene que ver con eso, porque Juli también está muy presente. Siento que no es casual todo lo que se va dando, me parece que nos potenciamos juntas. Así, apareció la oportunidad de venir al Palacio Libertad a hacer una propuesta de un fin de semana de humor de mujeres.

¿Qué nos pueden anticipar de sus unipersonales?

DG: ¡Juli, hablá! Ah, te olvidaste porque es parte de tu espectáculo sobre la falta de memoria a corto plazo.

Julieta Otero (JO): Exactamente. No me acuerdo de las cosas es un espectáculo que presentaré sobre la menopausia. Un tema que fue tabú durante mucho tiempo. La idea es poder abrir un diálogo desde el humor, que es tan liberador, sobre una etapa de la vida en la que las mujeres pareciera que no servimos más. Sin embargo, es el momento en el que más contacto tenés con vos misma, cuando realmente entendés quién sos. Por eso, es una época de mucha claridad, de mucha sabiduría y mucho más divertida. También porque aparece en nuestra vida la niebla mental, que es eso que nos hace vivir como si estuviéramos fumadas.

DG: Desde hace 15 años, Juli empezó a hacer humor con la maternidad y a hablar mal de los hijos, algo que en ese momento no estaba habilitado para una mujer. Yo creo que ella abrió las puertas a ese mundo de poder hablar con más verdad sobre la maternidad, que es hermosa, pero que también tiene todo ese lado insoportable. Y ahora ella enfoca otros temas que antes eran tabú, como la menopausia. Siempre fui fan de sus propuestas. Ya veremos cuando empiece a hablar de la tercera edad.

JO: Sí, mi próximo proyecto es tercera edad y senilidad. Gracias. Me encanta (se ríen).

¿En tu caso, Dalia, ¿de qué se trata el espectáculo que vas a hacer?

DG: Voy a presentar una propuesta especial, que no es lo que vengo haciendo en el teatro. Se llama Menjunje, en la que hablo mucho de mi vocación que es la comedia y que, cuando era chica, no existían referentes. Estaban Niní Marshall o Juana Molina y pará de contar. Entonces cuando empecé con todo esto en 2004, las respuestas que obtenía eran “¿Qué va a hacer esta chica?”, “¿Cómo va a contar chistes?”. No se entendía mi vocación. Entonces, en el espectáculo hago un recorrido de mi búsqueda vocacional y de los motivos que me llevaron a querer ser comediante. Va por ahí.

Las tres vienen de disciplinas diferentes: Dalia, de la locución y el stand up; Lea, de la gestión cultural y de la música, y Juli del teatro. ¿Cuál sería el elemento en común entre ustedes?

JO: Son tres shows de mujeres con ganas de decir cosas. Desde ese lado nos hermanamos. Las mujeres estamos llenas de mandatos. En mi caso, el mandato es que la menopausia tiene que ser algo malo, hay que encerrarse a sufrir y que ya quedás fuera de la pista de baile y ahora sos la que aplaude al borde de la fiesta. Las mujeres estamos más llenas de mandatos que nadie en este mundo: desde que nacemos hasta que nos morimos tenemos un manual con lo que debemos hacer.

LB: Creo que el humor es esa plataforma donde discutir con más fuerza esos mandatos porque es donde te podés ir al carajo. Y a veces, exagerando lo más posible podés estar más cerca de la verdad que tratando de ser correcto.

DG: Por eso estos espectáculos también inspiran. Disparan la reflexión de quien te viene a ver mientras la está pasando bien, porque en realidad quizá no se da cuenta, pero se está riendo y al mismo tiempo está apretando un botón para la reflexión. Y a veces está bueno que vengan hombres también, ¿no? Porque sean shows de mujeres no quiere decir que sean para mujeres...

¿Qué les pasa a los hombres frente a sus obras?

DG: Y tienen que venir a tomar apuntes (se ríen). Está bueno que vengan, que se informen. Cada show también es una charla sobre lo que nos pasa a nosotras. Y yo puedo decir que, tanto en los shows de las chicas como en el mío, los hombres se descostillan de risa. Yo creo que son los que más se divierten. Se divierten más que las mujeres. O sea, no lo pueden creer. Porque vienen con mucho prejuicio y nosotras nos reímos de lo que nos toca vivir, de lo que nos pasa a nosotras, y ellos vienen con ese prejuicio. Y desde ya les advertimos: no nos la vamos a agarrar personalmente con ningún varón desde la sala. Son más que bienvenidos y recomendamos que vengan a ver el show.

La última pregunta: Dalia, en tu caso como madrina y directora del ciclo, ¿cómo te sentís frente a este rol nuevo?
DG: Yo vengo de una generación en la cual no era común ver mujeres que levantaran la voz. A mí siempre me sorprendían las obras sobre las mujeres escritas por varones. Entonces siempre decía “¿Por qué escriben hombres sobre cosas que no les pasan a ellos?”. En cambio, a mí siempre me interesó ir a ver a mujeres y observar su humor autoral, porque somos todas diferentes. Por eso, siempre me interesó potenciar a las que tienen ganas. Se lo que es ser mujer y estar arriba de un escenario, que yo creo que tiene algunas diferencias con ser varón arriba del escenario. Entonces, a raíz de cierta experiencia que fui ganando con los años, me gusta acompañar estas sensaciones. También somos muy distintas: Juli antes de salir a hacer la función siempre está charlando en el camarín, mientras yo estoy rezando. Me parece que cuando nos juntamos entre nosotras es más potente todo. Nos retroalimentamos.

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